¿Cómo sobrevivir a un bloqueo creativo?


La pasión se recarga con la novedad y con la ilusión de vivir nuevas experiencias.

Muchos de nosotros hemos vivido la amarga experiencia de sentirnos bloqueados, sin ideas e inclusive sin deseos de hacer foto. Por alguna razón, para mí ha sido un evento habitual durante los últimos diez años y creo tener claros los motivos. 

Las razones por las cuales caemos en las sombras de un bloqueo creativo son diversas y personales. El origen de este fenómeno puede estar basado en la falta de motivación, el aburrimiento, la inseguridad, la duda, el análisis excesivo, la ausencia de un propósito mayor o en la búsqueda del perfeccionismo.

Durante estos años he aprendido qué suelo tener estas interrupciones creativas cuando fabrico grandes expectativas para un proyecto que ni siquiera he iniciado. También suelo cuestionarme si la nueva idea es mejor que la anterior. Esto suele causar en mí una avalancha de dudas que me sumergen en la inútil búsqueda de la certeza. 

Por años promoví la idea de encontrar motivación en aquello que nos enamoró de la fotografía cuando iniciamos. Lo cierto es que el tiempo pasa y muchas veces nuestro entorno, prioridades y rutina van cambiando. Aferrarse a viejas ideas que podrían carecer de viabilidad años después, podría confundirnos y hacernos sentir como si perdiéramos el propósito por el cual hacemos fotografía.

De los dieciséis años que tengo de hacer fotografía, diez han estado acompañados por bloqueos transitorios que han interrumpido el flujo de ideas y proyectos. ¿Por qué? Aunque reconozco que las razones han sido diversas, sospecho que algunas han sido constantes.

Mis primeros cinco años de fotografía fueron una exploración técnica y creativa en la cual estaba buscando crecer en los conceptos básicos que todos deberíamos dominar. Durante esa etapa viví en constante asombro al descubrir nuevas técnicas de captura y revelado. Dentro de mis primeros cinco años aprendí la triada de exposición, construí mi hoy extinto cuarto oscuro y conocí la fotografía digital. Salía constantemente de gira a conocer nuevos ríos y montañas, aprendí a utilizar mi flash y realicé mis primeras exploraciones en la fotografía erótica. También participé en mis primeras exposiciones colectivas y hasta obtuve algunos reconocimientos que me motivaban a seguir aprendiendo. Durante esa etapa recibí mis primeras remuneraciones económicas por hacer fotografía y construí mi primer sitio en Internet con dominio propio. Sin duda una etapa de gran efervescencia.

Iniciando mi sexto año en la fotografía, tomé la decisión de dedicarme profesionalmente a la fotografía artística. Esto implicó aprender nuevas maneras de hacer foto, explorar un nuevo proceso creativo, capacitarme en temas de arte y gestión así como exponerme a mis primeros procesos curatoriales.

¿Me afectó negativamente este intenso proceso de aprendizaje? Si así fue, y sospecho que sí, es por que yo lo permití. Durante mis primeros cinco años recibí crítica complaciente y le prestaba muy poca atención a lo que otros artistas estaban trabajando. Al no tener una visión clara y un propósito mayor para mi vida como fotógrafo, lo importante era divertirme, soñar y aprender.

Con el cambio de ambiente la crítica comenzó a perder su tacto y los cursos que recibía estaban muy lejos de ser inspiradores. Las convocatorias ya no enviaban buenas noticias y la exigencia era mayor. El proceso creativo era mucho más que hacer foto y la necesidad de adoptar nuevas habilidades era (y sigue siendo) constante. 

Mis bloqueos nunca fueron responsabilidad o producto del nuevo conocimiento. Yo permití que la duda y la inseguridad entraran a mi vida al compararme con otros y dudar de mis habilidades adquiridas hasta ese momento. Comencé a implementar técnicas desmesuradas de auto crítica y a crear fotografías para certámenes y curadores. En muchos aspectos esto es ya un reto superado. Sin embargo aún quedan brasas que cada cierto tiempo encienden una pequeña hoguera que facilita la aparición de nuevas razones por la cuales me bloqueo.

Ya no veo una interrupción creativa como una catástrofe. Son tiempos que nos sirven para capacitarnos, afinar nuestras técnicas y reflexionar. Mas que un bloqueo, pienso que son días, semanas o meses sabáticos para corregir el rumbo. Lo más importante es mantenerse en movimiento y no sentarse a esperar a que llegue la inspiración.

Sin importar en el nivel que nos encontremos, siempre habrá espacio para otra “primera vez”.

Con el tiempo aprendí que debemos renovar nuestro amor por la fotografía constantemente. Para lograrlo debemos experimentar, aprender nuevas técnicas, investigar y hacer nuevos amigos que hagan fotografía distinta a la nuestra. La pasión se recarga con la novedad y con la ilusión de vivir nuevas experiencias. Sin importar en el nivel que nos encontremos, siempre habrá espacio para otra “primera vez”.

Si en algún momento te sentís bloqueado, lo mejor que podés hacer es salir de lo habitual. Pensá en técnicas y géneros fotográficos distintos a lo que venías haciendo y lanzate a experimentar. Aprendé a soltar lo viejo para abrir espacio a lo nuevo. Olvídate de las expectativas del público y hacé lo que te mueva. Aunque retomés lo que venías haciendo, regresarás con nuevo conocimiento que podrás aplicar para refrescar tu trabajo.

Si hoy te sentís bloqueado, hacé algo diferente. Creá un podcast o un canal de videos en Internet. Escribí acerca de lo que sentís. Hacé nuevos amigos que te contagien de pasión y date la oportunidad de hacer lo que creías que nunca ibas a hacer. Rompé con los paradigmas y con las ideas tradicionales. Recordá que la pasión se alimenta de la novedad y la ilusión.

Si aún no has vivido un bloqueo creativo y trabajás apasionadamente en tus proyectos, lo más probable es que algún día te sintás paralizado. Pensá en un propósito que te inspire para hacer fotografía y elaborá estrategias que contribuyan con tu visión. No te aferrés a géneros, técnicas o estilos que podrían limitarte. Vivi libre, apasionado y comprometido. Adquirí nuevo conocimiento y desarrollá nuevas habilidades. 

Los bloqueos creativos son temporales. Si te mantenés en movimiento y con tu propósito en el horizonte, saldrás de estos periodos fortalecido, renovado y más enamorado aún de tu trabajo.

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