Copiar o no copiar


Un buen artista comprende que ningún trabajo creativo nace de la nada. Toda creación está construida con base en creaciones anteriores. Nada es completamente original.

Austin Kleon

Copiar el estilo o trabajo de otros puede sonar moralmente incorrecto. Sin embargo la imitación es un acto común en el proceso de aprendizaje así como parte del proceso creativo. De acuerdo con Kirby Ferguson, creador del documental “Everything is a Remix”, copiar es parte de la triada que compone los elementos básicos de la creatividad. Estos elementos según Ferguson son copiar, transformar y combinar.

Aunque copiar el trabajo de otros es normal durante un proceso de aprendizaje o dentro de un proceso creativo más complejo, esto no significa que apoyo el plagio. Aquellos trabajos realizados como práctica de estudio y que replican el trabajo de otros, deben quedarse en nuestros dispositivos sin ser publicados. Así mismo si buscamos inspiración para nuestro trabajo, debemos implementar todas las fases del proceso creativo transformando y combinando aquello que nos inspiró para crear algo a partir de nuestro propio lenguaje visual. 

Cada día me entero de más fotógrafos y fotógrafas que buscan ideas en una conocida plataforma de pines y tableros de imágenes en la red. Esta plataforma es una extraordinaria fuente de inspiración; un término que al parecer algunos confunden con ideas para calcar. Copiar ideas, escenas o estéticas encontradas en la red no es correcto. Quienes lo hacen, se exponen a una crítica negativa al tiempo que dejan pasar la oportunidad de manifestarse de manera personal y única. 

Así como no comparto la copia como un ejercicio habitual, tampoco creo en ideas limitantes que sostienen que todo trabajo creativo debe ser nuevo y carecer de antecedentes. De hecho creo en el acto creativo como una forma alternativa de interpretar y mezclar algo ya realizado. ¿Acaso no es así cómo se han creado los grandes inventos de la humanidad?

Austin Kleon, autor del libro “Roba como un artista”, se refiere a la búsqueda de la originalidad como una enorme carga de la cual debemos liberarnos. Ser creativo no se trata de inventar de la nada lo que nunca antes existió. Se trata de estudiar, transformar y combinar elementos existentes desde una perspectiva personal. 

Pensar de manera creativa es un hábito que requiere del consumo de mucha información. Debemos encontrar inspiración en medios como la música, el teatro, la literatura, la arquitectura, el diseño, el cine y la pintura entre muchos otros campos creativos. Es a partir de aquí que construimos nuestro propio lenguaje visual formulando una interpretación personal de aquellos elementos que nos inspiraron.

Cada uno de nosotros tiene sus propias influencias. Esto es natural y necesario. Sin embargo tener una influencia no significa replicar trabajos ya realizados. Tener influencias significa aprender acerca del proceso creativo de otros y extraer elementos o técnicas que nos pueden ayudar a la hora de crear nuestra propia combinación. 

Copiar sin transformar y combinar le resta interés al trabajo de quién lo hace. Es un punto muerto en donde los trabajos rápidamente pasan al olvido. Este tipo fotografías carecen de impacto emocional y dicen poco (o mucho) acerca de la personalidad de quién las hizo.

Procurá siempre crear a partir de tus propios intereses. Buscá la manera de adaptar las ideas a tu realidad y contexto. Cada uno de nosotros es único e irrepetible. Si te basás en esto, podés utilizar tu propia singularidad como filtro y estimulante para tu proceso creativo. 

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