Hasta siempre Rudolf Wedel


El día de hoy, 26 de septiembre del 2020, será recordado como el día de la partida de uno de los fotógrafos que más contribuyó en la construcción de la identidad visual costarricense, tanto desde su obra personal como por su labor docente.

Rudolf Wedel (1949 – 2020), fue parte de esa generación que transformó la escena artística costarricense en la década de los setenta del siglo pasado, y que sentó las bases para el desarrollo posterior no sólo de la fotografía, también de las artes visuales en general, e incluso de las artes escénicas.

En principio estudiante de artes dramáticas, su introducción al mundo de la imagen fue realizando fotografía escénica, definiendo un estilo fotográfico que se va a caracterizar por el uso del blanco y negro, y la metodica extración de toda la gama tonal que se oculta en las sales de plata. 

Posteriormente fotografió la acción en el frente norte durante la revolución Sandinista en Nicaragua.

Fotografía: Rudolf Wedel

Alguna vez le pregunté por el teatro de operaciones en el río San Juan, y me contestó:

“¡Diay muchacho! ¡A mi me trataban de mantener lo más lejos posible de la frontera con Costa Rica, no ves que si no era un problemón!”

Lo contaba como quien habla de una gira de trabajo cualquiera, pero cuando uno observa sus fotografías de ese conflicto, no puede dejar de estremecerse ante las imágenes de la guerra.

Fotografía: Rudolf Wedel

Rudolf volvería a Costa Rica, para posteriormente desplazarse a Perú, donde ejercería como fotoperiodista, además de desarrollar un importante cuerpo de trabajo de fotografía de paisaje.

Sobre ese tiempo en Perú, Rudolf una vez me comentó:

“Mirá, me mandaron a tomarle fotos a Vargas Llosa en una rueda prensa, y como ese viejo siempre me ha caído mal, yo me esforcé porque quedara haciendo muecas en las fotos.

Cuando todo mundo disparaba, yo me quedaba quedito, y cuando él hacía una mueca, solo mi cámara se escuchaba”.

Fotografía: Rudolf Wedel

Para el maestro Rudolf Wedel la imagen nunca estaba desligada del contenido político, y él siempre fue un activo defensor de las causas sociales y la lucha por la justicia en América Latina, este territorio tan lastimado por la historia.

De él me quedan varias recomendaciones cinematográficas pendientes, ahora verlas será como dar cierre a una promesa.

También me quedan recuerdos de largas conversaciones en la soda de la universidad, acuerdos y desacuerdos, intercambios que han venido a enriquecer mi vida.

Sé que para muchos esa será la huella de Rudolf, más allá de su papel en la historia de la fotografía en Costa Rica,  Rudolf fue un maestro, con una sed insaciable por cuestionar lo que damos por un hecho, de luchar por las cosas que consideraba justas, y compartir de la forma más desinteresada su pasión por la imagen.

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