LA INTROSPECCIÓN DE VIAJAR FOTOGRAFIANDO POR CRISS ROJAS


Volví a mi paraíso tico por un tiempo, siguiendo el corazón después de pasar muchos meses fuera y darle literalmente la vuelta al mundo. Regresar fue un aprendizaje fuerte, igual que viajar. Regresar a lo que consideraba mi hogar me puso retos, me enseñó que tengo miedos que no sabía que existían y que los cargo sin importar donde vaya.

Aprendí que viajar no significa salir fuera del país, se puede viajar en el hogar, observando el día a día de los demás, transformando siluetas y pensamientos en imágenes que a lo mejor no volveremos a ver nunca más, transportándonos a otras realidades: la de mi madre, mi hermana, mi amiga, la del pulpero de la esquina o el vendedor de helados del barrio.

Así lo sentí en una de las escenas más impresionantes que he percibido: estar al lado de mi abuelita luchando contra el cáncer, con su cuerpo totalmente debilitado, y verla dar gracias una y otra vez por recibir quimio, por sentir frío, por dormir o simplemente por nada y todo al mismo tiempo. Este agradecimiento puro por la vida me caló hondo. Viajé con ella en una realidad que mi cámara abrazó y contó nuestra historia momentánea.

Fotografiarla fue la terapia que encontré para obligarme a enfrentar una realidad que negaba, así como lo hice cuando mi madré enfermó durante 6 años y murió. Todavía hoy viajo a ese momento y puedo palpar con una sola imagen el dolor de sus ojos y la agonía de sus últimos años de vida.

Aprendí que la cámara es otra forma de viajar y hasta una herramienta de terapia. Esto supuso que la percepción del mundo y del presente se transformara lentamente. Si antes fotografiaba cuando salía del país todo el tiempo, hoy continúo documentando mi realidad constantemente desde cualquier parte del mundo: porque sé que el medio de transporte mas importante para mí es la cámara. Sé que la forma en la que he logrado entender mejor el entorno, a las personas y las diferentes realidades es esta herramienta que lejos de ser un trabajo, es mi forma de vivir. Puedo verme reflejada ó conectarme con desconocidos, observando los detalles de sus acciones, buscando elementos introspectivos que me permiten continuar aprendiendo de todo lo que consigo absorber.

A veces dejo de ser Criss y me encuentro hipnotizada por ver a los camboyanos bañándose en el mar con su ropa, admirando los templos japoneses, adorando al cerdo, a otros animales o a las mil caras, los rituales de bendiciones budistas, conversando mentalmente con paisajes y la belleza que la naturaleza me ofrece y me invento historias individuales y colectivas de lo fotografiado que comienzan a ser parte de mí.  Tanto así que me autoretrato de distintas maneras en cada sitio en el que estoy. Me dejó llevar por lo que estoy sintiendo

Fotografía:Criss Rojas, Toro Toro, Bolivia

Hoy más que nunca, me doy cuenta de lo que significa viajar, de no querer fronteras sino pertenecer a un solo planeta. Documentar cada espacio, persona y tomarme el tiempo para observar las ciudades, los barrios (conocidos o no), la naturaleza y sus movimientos es casi un ritual de comprensión. Soy una expectadora que trata de ser parte de un presente tan cotidiano para otros pero siempre tan nuevo para mí.

No importa donde esté, hablar con extraños es una bocanada de aire fresco, pasar de una ciudad a otra, manteniendo el cerebro tan receptivo, activo y reaprendiendo todos los días enriquece hasta la forma en que percibo la arquitectura y hasta lo banal. Tengo mil historias de desconocidos con los que he compartido mi camino: desde el japonés loco y cantante, el chileno en Camboya que vivió años en Nepal y vió como los ciudadanos de una aldea alababan a alguien que salió de las montañas desnudo y lo invitaban a sus casas como si fuera un dios; el Halloween más extraño del mundo en un karaoke canadiense en medio de la nada, acampadas en climas extremos dentro de carros, hasta la señora MABE, de nombre como la lavadora (en sus propias palabras), fanática de Keylor Navas y la virgencita. He tenido experiencias espirituales con la religión musulmana, experiencias paranormales en donde me he hospedado, dificultades por la diferencia del lenguaje y la escritura, me he desnudado en el salar de Uyuni para autoretratarme y he tenido hasta conversaciones con personas de las que ni siquiera sé el nombre y que nunca volveré a ver. Cada memoria e imagen forma parte de lo que soy hoy.

Fotografía:Criss Rojas, Puerto Natales, Chile.

No sigo reglas. Mi cámara me permite adaptarme al entorno mientras presto atención hasta lo más simple. Es que en el rostro de los locales se comienzan a admirar expresiones que antes pasaban desapercibidas, Una sola escena fotografiada da paso a miles de miles de historias que capturo en menos de un segundo. Viajar y documentar es reinventar la realidad, improvisando, fusionándome con el abrazo de la mochila al hombro, experimentando historias únicas y emociones nuevas, ofreciéndome algo que no pierde valor con el tiempo.

Me han llamado loca, arriesgada, ilusa, vividora de sueños y no de realidades, desde lo mas feo hasta lo más bonito pero hay algo más fuerte que las frases de otros que me mueven: la necesidad de conocerme, de retarme en lo incómodo, lo efímero y lo sublime, reinventarme. Veo todo tipo de rostros y emociones en el visor, que me generan conflictos, donde me asocio, invado y complemento el caos que llevo dentro. Por eso, reinventen sus sueños, creen su propia realidad y no tengan miedo de lo inesperado, no tengan miedo a la soledad o lo que otros piensen: abracen el dolor ajeno o propio porque una semilla necesita oscuridad para formar raíces y convertirse en una hermosa planta, un diamante necesita presión para ser lo que es.

Mi locura es viajar y fotografiar para entender mejor la realidad en la que me muevo, absorber la realidad de otros, fusionarme con el entorno y renacer continuamente. Y lo único que puedo decir al respecto es: Rompan cadenas, sean locos en un mundo de cuerdos. Los sueños son para vivirlos y como dice una canción de Los Fabulosos Cadillacs: No quiero morir sin antes haber amado pero tampoco quiero morir de amor, la vida es para gozarla, la vida es para vivirla mejor.

Fotografía:Criss Rojas, Pucón, Chile.
Fotografía:Criss Rojas, Kyoto, Japón
Fotografía:Criss Rojas, Angkor Wat, Camboya
Fotografía:Criss Rojas,Tokyo, Japón.
Fotografía:Criss Rojas, Siem Reap, Camboya.
Fotografía:Criss Rojas, Huacachina, Perú
Fotografía:Criss Rojas, Kep, Camboya
Fotografía:Criss Rojas, Uyuni, Bolivia
Fotografía:Criss Rojas, Cuzco, Perú
Fotografía:Criss Rojas, Cementerio Yungay, Perú
Fotografía:Criss Rojas, Phnom Pehn, Camboya
Fotografía:Criss Rojas, Tokyo, Japón
Fotografía:Criss Rojas, Kep, Camboya
Fotografía:Criss Rojas, Sihanougkville, Camboya
Fotografía:Criss Rojas, Phnom Pehn, Camboya
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